Cuando yo tenía 5 años, mi madre siempre me decía que la felicidad es la clave para la vida. Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser cuando fuera grande, escribí feliz. Me dijeron que yo no entendía la pregunta. Les dije que no entendían la vida.John Lennon
Como todos los años, este 12 de diciembre estuve de cumpleaños. Recibí muchisisísimos saludos y lo celebramos como corresponde, pero hubo algo que ya era parte del evento y que no hice este año: escribir en este blog. Desde que este blog existe que me dedicaba una entradita en mi cumple con las
"reflexiones del año x" pero este año, pese a que la idea rondaba por mi cabeza, no lo logré materializar.
Es que este año, además o coincidente con cumplir 30 años, estas reflexiones no son sencillas. No se trata únicamente de repasar un año más, no se trata de recordar lo bueno y lo malo, de hacer balances... Este año fue un poco más que eso. Este año mi cumpleaños me encuentra en un proceso de cambio, uno que espero sea muy profundo. Ni antes ni después, sino durante el proceso. No exagero cuando digo que con cambio de piel incluído ;-)
Insisto, pueden llamarlo crisis de los 30 y no me molestaré... Pero yo no lo veo así. Siento que tiene mucho que ver justamente con algunas de las cosas muy re buenas que pasaron este año. Rocío empezó a dormir en enero o febrero. Para el que no haya tenido privación de sueño por 6 años, le explico que volver a dormir es volver a poder vivir, con cabeza y energía, tener la posibilidad de dejar de ser un zombie autómata que simplemente sobrevive. Además, Rocío este año se integró al colegio y comencé a tener las mañanas, las CORTAS mañanas, para mí...
Ya les había contado Sonia J. Castro en
su post de invitada que este año volvió a "retomarse", empezó a reaparecer después del "Huracán Rocío"... Sin duda eso fue posible gracias a estas dos cosas maravillosas que marcan mi 2011. Casualidad o necesidad, todo estaba dado para empezar a preocuparme de mí, a dedicarme tiempo, a volver a ser Sonia pero esta vez era hora de editar la versión 3.0
Algunos le dicen "rearmarse" pero la verdad es que en mi caso tiene mucho más de desarme, al menos hasta ahora. Siento que en este proceso he sacado muchas muchas cosas, cosas que sentí me hacían "ruido", para poder ver y escuchar lo de adentro, el núcleo, la base... Yo. Desde las cosas más macro hasta los detalles más aparentemente superficiales: chao maquillaje, chao secador de pelo, chao televisión... Cambié rutinas, cambié hábitos, cambié ideas, cambié gustos... Intento cambiar algunas creencias.
Ha sido maravilloso descubrir todo lo que había bajo esa gran capa de tonteras con la cual llenamos nuestras vidas, partiendo por intentar sacar esa gran capa de "no, yo no hago eso...", "no, yo no puedo", "no, yo no sé cómo hacerlo...". Increíble cómo nos vamos negando un montón de cosas quizás sin darnos cuenta. Increíble cómo olvidamos lo básico y más importante como por costumbre. Increíble cómo nos olvidamos a nosotros mismos... ¡Yo ni sabía que tenía el pelo ondulado!
En cuanto a "Mamá Terapeuta", sin duda que sufrió cambios radicales. Muchos, muchos... Está en proceso también, pero parte de la base de "independizarnos" la una de la otra. Sí, mi hija tiene limitaciones físicas pero hay muchas cosas que sí puede hacer y es necesario que yo le permita hacerlas. Uno de los cambios más significativos fue el pasarla a su cama... A sus 7 años mi hija dormía conmigo y no por una necesidad de ella, sino mía.
Puedo explicar extensamente por qué yo necesitaba dormir con ella... Excusas tenía miles. La más importante era el riesgo de que convulsione de noche y muera si no la atiendo. Hace un tiempo eso me parecía un argumento irrebatible, hoy acepto que mi hija puede morir, igual que todos nosotros, cualquier día y en cualquier momento. Es un sinsentido dejar de vivir por ese miedo a morir... Yo no quiero dejar de vivir por eso. También pasa por aceptar que no soy todopoderosa, no siempre voy a poder "salvarla" como he hecho muchas veces. Aprender a soltar...
Bueno, estas reflexiones se me están alargando un poco. Y ni siquiera estoy permitiéndome compartir todos los cambios porque son muchos y son también muy personales. Quería compartir parte de este proceso primero porque estoy feliz y cuando uno está feliz quiere que todos estén felices. También porque pienso que muchas mamás que se dedican al cuidado de sus hijos pueden pasar por un proceso similar. El nivel de dependencia y a veces "esclavitud" que se genera puede ser realmente difícil para el cuidador, para esa "mamá terapeuta".
En mi caso, como que se destapó la olla a presión y ahora estoy dándome un respiro. Estoy haciendo una pausa para organizar con calma cómo quiero que sean las cosas. Creo que a sus 7 años me di cuenta de que cuidarla las 24 horas los 7 días de la semana me es imposible, física y emocionalmente. Quiero que las dos tengamos vida, quiero querer verla, quiero querer cuidarla. Quiero cuidarme mi espalda para poder seguir cargándola todo el tiempo que sea posible. Llega el Huracán y uno apechuga, aperra... Ahora es tiempo de organizarse con más claridad y con un plan a largo plazo, sostenible en el tiempo y que busque el bienestar de todos y en distintas áreas, más allá de "nuestra rehabilitación".
En fin... Ha sido un intenso y maravilloso 2011, con hartas guindas en la torta incluyendo nuestro hermoso e inolvidable viaje a ABR Canadá y también con tortas nuevas, de sabores inimaginados. Un 2011 en que he aprendido y estoy aprendiendo muchas cosas: la importancia de querer quererse y ser querido, de tratar tratarse y ser tratado con cariño, de valorar y agradecer todo lo que tenemos, especialmente valorar y agradecer la posibilidad que tenemos todos de construir el futuro que queremos. ¡Salud por eso!