Activismo activo

1 comentario:


Hoy hice una escena de película. No de cuentos de hadas ni de terror, sino de esas de asaltos de banco, inspirada en el comienzo de "Pulp Fiction". Entré abruptamente a una panadería y grité a todo pulmón con el corazón acelerado: 

 “¡ATENCIÓN! El dueño de la camioneta Nissan blanca estacionada afuera sepa que está bloqueando la vereda e impide el paso de sillas de ruedas y coches”. 


Sí, ese es el tipo de vergüenzas que hago pasar a mi hija (aunque elijo pensar que ella me ve con orgullo!).

Saben por qué? PORQUE ME ABURRÍ!!!! Se espera que yo, madre abnegada y mamá de alguien sistemáticamente discriminada, me las arregle sin molestar, baje a la calle para esquivar el vehículo y siga mi camino. Así como el caballero que fue a comprar pan en un vehículo gigante, bloquee la vereda y siga su vida sin siquiera enterarse de que su falta de empatía (por ser amable...) afectó a otros. 

YA BASTA. No voy a andar todos los días gritando, pero mucho menos quedándome callada. Pueden haber formas más elegantes de educar y crear conciencia, pero me parece tan importante que nos atrevamos a alzar la voz!!!! 

¿Cuántas veces hemos bajado a la calle haciendo un esfuerzo físico extra? (Ni hablar de la seguridad). 
¿Cuántas veces hemos hecho un sobre esfuerzo nosotras para adaptarnos a una ciudad inaccesible? ¿Cuántas veces hemos adaptado nuestras vidas porque la sociedad no considera a nuestros hijos? ¿Cuántas nos hemos quedado calladas ante la discriminación? 
¿Cuántas veces hemos pagado nosotras el costo de una sociedad discriminadora? 

Y la más importante de todas, ¿cuánto tiempo más vamos a aguantar esta sociedad indolente?
¿Quién más ya se aburrió? ¡Que levante la mano!!

PS: olvidé contar el final!!! El dueño estaba frente mío, a un metro, en la fila para pagar. Me dijo que lo esperara un poco, que inmediatamente movía el auto. Lo miré fijo y le dije: no tengo porqué perder mi tiempo esperándote. Me di media vuelta y salí como rockstar, sintiendo que el estadio nacional me aplaudía... 😎 

Entrevista en "Conciencia Inclusiva" de CNN Chile

No hay comentarios.:

Autonomía e inclusión: nuestra historia de Navidad.

2 comentarios:
A la derecha, Rocío sonriente mirando el árbol de Navidad que está a la izquierda. Al medio una mano sostiene un adorno navideño.

Con Rocío, la Navidad siempre ha estado centrada en abrir regalos porque ama el sonido del papel rompiéndose. “Abrir regalos” es más bien “destruir envoltorios”. Pero este año fue distinto...

Hemos trabajado mucho en la intencionalidad de sus interacciones verbales y gestuales. Rocío no "habla", pero mediante expresiones, como gusto y disgusto, podemos conversar con ella haciendo preguntas cerradas, es decir, aquellas que por respuesta requieren sí, no, tal vez.

Este año armamos juntas el árbol de Navidad. Y por juntas no me refiero a ella mirándome hacerlo (¿integración?) sino a ella decidiendo donde poner cada adorno. Pueden inferir además que los rosados adornos los eligió ella... 🙃

¿Cómo lo hicimos? La senté junto al árbol y con cada adorno, tras mostrárselo, le fui preguntando:
  • Mamá chocha: ¿Arriba?
  • Rocío grande: No.
  • Mamá chocha: ¿Abajo? 
  • Rocío grande: Sí!
  • Mamá chocha: ¿Adelante?/¿Atrás?
  • Rocío grande: No/Sí
  • Mamá chocha: ¿Ahí? (Sugiriendo un lugar)
  • Rocío grande: Acá!!! (Eso sí lo dice).

Por suerte, el árbol no es muy grande, así que con cuatro cuadrantes se definía todo. De vez en cuando, le decía para probar:
  • Mamá: ya, este lo voy a elegir yo.
  • Rocío: 😡😡😡😡
  • Mamá: Ok! Lo eliges tú también. (😍)

No siempre cedí porque somos un equipo y las opiniones de todos importan 🙃. Así que este año por primera vez armamos juntas el árbol de Navidad 🎄. Su concentración y participación en todo el proceso, su carita de orgullo al verlo terminado y su sonrisa constante me dicen que fue un éxito.

👉 Incluir significa garantizar la participación de todos independiente de sus capacidades o condiciones. La autonomía es poder tomar tus propias decisiones, independiente de si necesitas ayuda o no para ejecutarlas (eso es dependencia/independencia).

Este ejercicio de armar el arbolito no es solo compartir y crear bellos momentos juntas. Es también reforzar en Rocío su comunicación y su autonomía. Es decirle “tu opinión me importa”, lo que piensas es importante, merece ser escuchado y respetado. Y no es solo algo "terapéutico", sino también de crianza, es promover su autoestima y el desarrollo de su individualidad. Bueno, para mí todo se reduce a amarla y demostrárselo 😍

Mi trabajo como mamá es encontrar la mayor cantidad posible de instancias como esta, entendiendo lo difícil que es porque todos los días hay mil cosas que hacer y más cuando se cuida a alguien 100% dependiente. A buscarlos pero sin exigirnos, siempre con autocuidado y respeto de nuestros tiempos y energías.

Cuando no hay comunicación verbal, se pueden buscar medios alternativos de expresión, aunque sea una leve sonrisa, una mirada hacia abajo, una patada, pueden ser muchos microgestos. Cualquier cosa que nuestros hijos puedan hacer de manera voluntaria, podemos asociarla a un sí o a un no y si los reconocemos como tales sistemáticamente, podemos construir una comunicación y darles la oportunidad a ellos de ser quienes son y a nosotros el regalo de conocerlos más.

Estoy segura que de todas las cosas de esta Navidad, lo que más recordaremos ambas será haber armado el arbolito juntas ❤🌲💚

"Mamá sustentable" en Revista Paula

1 comentario:

En el número de esta semana, estamos nuevamente en Revista Paula pero esta vez ya no solo contando nuestra historia con Rocío, sino que además, dando a conocer algo que me llena de alegría y esperanza de poder ayudar a más mamás: el libro "Mamá sustentable: guía para el autocuidado y una maternidad feliz".

Me encantó la entrevista porque la periodista captó la esencia más linda y transformadora del mensaje, tanto del libro como lógicamente de mi experiencia: amarnos de verdad, aprendiendo del amor incondicional que sentimos por nuestros hijos.

Los invito a leer el reportaje completo en revista Paula: "Sonia Castro: Nuestros hijos no necesitan supermamás, necesitan mamás felices". Gracias a la periodista Alejandra Villalobos por el bello trabajo y a la revista por este espacio.




*Fotografías Rodrigo Cisterna.