Un poco de historia

Esta es la base de la sopa: parto prematuro por infección intrauterina a las 32 semanas de gestación. A los 15 días de vida se le diagnostica Leucomalacia Periventricular (PVL para los gringos). Esto significa que una resonancia muestra manchas (quistes) negras (malos significa negro en griego) en la materia blanca (leuco) del cerebro, específicamente alrededor (peri) de los ventrículos. Por supuesto que entonces no teníamos idea que implicaría esto en la práctica. Honestamente, en este momento tampoco. Si hay algo constantemente presente en la rehabilitación es la incertidumbre. Nadie te da ningún tipo de pronóstico, pues todos los niños evolucionan de manera diferente. El día del diagnóstico algunos neonatólogos se aventuraron pronosticando futuros bastante negros, como que nunca podríamos comunicarnos con ella. Por suerte, pronto supimos que solo fueron palabras muy desafortunadas de su parte.

Lo escencial en estos casos es un tratamiento temprano. Ya en la neo empezamos con Terapia Ocupacional (T.O.) y nos instruyeron con masajes estimulantes. A los seis meses partimos con kinesiología, al año kine en piscina y a los dos años, fonoaudiología. Hoy su agenda está bastante copada: tres sesiones de kine, una de T.O., una de fono y otra de piscina, próxima a subir a dos. Ella adora la piscina. En realidad, adora todas las terapias. Disfruta trabajando, haciendo los ejercicios. Es una niña muy entusiasta y esto es lo único que realmente puede darnos un buen pronóstico.

Además tiene terapia ocular (2 horas de parche al día) pues tiene lo que se llama ojo flojo también conocido como ambliopía. Esto es complejo, cuesta mucho que fije la mirada con su ojo 'flojo'. He comprado kits de juguetes blanco y negro, múltiples luces, objetos muy llamativos... Pero cuesta. Cualquier sugerencia es bienvenida. También le gusta hojear libros y mirar dvds de Baby Einstein.

En este instante debo ir a hacer precisamente eso.