Ha sido una semana ocupada. Con cosas buenas y otras no tanto. Lo malo es que nuestra hija se enfermó con un enterovirus. Afortunadamente le dio muy suavecito y sólo suspendimos las terapias que involucran contacto con más niños.
La buena noticia es que fuimos la semana pasada con nuestra neuróloga (nuestra doctora favorita sin lugar a dudas). Encontró excelente a nuestra hija, realmente bien. Tanto que la mandó al jardín... El problema es que nadie me evaluó a mí para ver si yo estaba lista para tamaño acontecimiento.
En febrero no habrá cambios. En marzo empezamos con una psicopedagoga (que ya la había evaluado y que le pareció muy buena opción a nuestra doctora) y de ahí con ella a ver jardín. ¡Qué nervios! Y qué alegría también, nuestra hija progresa y ahora también en otros ámbitos, como el cognitivo y el social. ¿Alguien esperará que yo no llore de alegría el primer día que lleve a mi hija al jardín?
La buena noticia es que fuimos la semana pasada con nuestra neuróloga (nuestra doctora favorita sin lugar a dudas). Encontró excelente a nuestra hija, realmente bien. Tanto que la mandó al jardín... El problema es que nadie me evaluó a mí para ver si yo estaba lista para tamaño acontecimiento.
En febrero no habrá cambios. En marzo empezamos con una psicopedagoga (que ya la había evaluado y que le pareció muy buena opción a nuestra doctora) y de ahí con ella a ver jardín. ¡Qué nervios! Y qué alegría también, nuestra hija progresa y ahora también en otros ámbitos, como el cognitivo y el social. ¿Alguien esperará que yo no llore de alegría el primer día que lleve a mi hija al jardín?
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