Reflexiones sobre la discapacidad y mis deberes como madre

En el simposio de la semana pasada, el centro de atención fue el desarrollo cognitivo del niño. En los dos años y medio de mi hija, creo que este es el mayor periodo de tiempo que le he dedicado al área cognitiva, pues nos hemos centrado en su discapacidad que afecta la parte motora. Solo hace unos meses, cuando ella aprendió que los árboles eran verdes, el aprendizaje entró en nuestra agenda. En seguida lo conversamos con la neuróloga, quien lo encontró maravilloso, y la mandó a la psicopedagoga y al jardín, tras mi petición de no dejar de lado los aspectos cognitivos.

Este simposio me hizo reflexionar sobre la discapacidad. Para que mi hija desarrolle todas sus capacidades y lleve una vida adulta autónoma y muy feliz (ese es el objetivo último de nuestra rehabilitación), no sólo debo preocuparme de la parte motora, sino también del área cognitiva. No se muy bien cómo explicarlo... Pero me parece que si no desarrolla sus habilidades cognitivas, sería de todas maneras discapacitada, aunque pueda caminar o desplazarse en una silla de ruedas.

Son tantas las implicancias de aprender cosas nuevas. Pienso, por ejemplo, en el bilingüismo. En el mundo moderno ser monolingüe es una excepción y en Chile saber inglés además de español es muy útil. Además, muchas ponencias del simposio mostraban impresionantes repercusiones positivas del bilingüismo en otras áreas. Si mi hija hubiese nacido sana, sé que habría hecho todo lo posible por criarla en un ambiente bilingüe. Pero... en el área del daño cerebral hay tan poca investigación que nadie sabe qué implicancias podría tener en ella intentar enseñarle otra lengua. ¿Le retrasaría la adquisición de su lengua materna? ¿Tiene las mismas capacidades de discriminación fonética? Y la más inocente de todas: ¿no será mejor reservar neuronas para otras tareas?

En fin... Tengo más presente que nunca que no debo dejar de lado su aprendizaje cognitivo. Ahora mi tarea es doble y también mucho más entretenida, tanto ella como yo estamos más capacitadas para este tipo de aprendizaje. Más aún después del simposio. Tengo claro que los números son para después de los cuatro años, ahora el foco está en aprender a comunicarse y a explorar el mundo que la rodea. Es necesario que participe de las actividades de la vida diaria, un estímulo simple y con énfasis en lo social.

Es una excelente coincidencia que este miércoles comencemos a ir con nuestra psicopedagoga. Estoy ansiosa por ver su plan de trabajo y cómo reaccionará mi hija. Ojalá le gusten las mamás muy preguntonas. Definitivamente, en marzo se necesitan pilas nuevas.

Comentarios

  1. No pude dejar de escribir... increible!! Solo me queda felicitarte, no solo por la iniciativa de este blog sino por todo lo que estas haciendo y por tu hija. Hace algunos años yo me interese por la estimulación temprana y es un mundo, por desgracias, muy poco conocido por lo padres. Que rico saber que hay padres que se preocupan tanto por sus hijos y no dejan su cuidado a otros o simplemente hacen lo basico! Te vuelvo a felicitar y suerte en todo lo que se viene sobre todo en este marzo tan atareado pero tan especial... ya que ver las nuevas cosas que aprenda tu hija va a ser lejos lo mas lindo!!

    Constanza Diaz

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  2. Un millón de gracias! También creo que es un mundo muy desconocido por los padres y cuando nace un hijo discapacitado, pucha que es importante atinar. Es una de las razones para escribir este blog, si puedo ayudar a una madre y a un hijo, soy feliz. Aunque no sea nada específico, solo mostrando que es una experiencia maravillosa, llenísima de desafíos y de grandes satisfaciones.

    Gracias por las palabras de ánimo, ¡falta hacen para marzo!

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