Murphy y el sueño

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Hace casi una semana, eliminamos la leche de la noche, esa que se tomaba antes de dormir y que los niños teóricamente entre los 2 y 3 años deben dejar. Yo, como madre aprehensiva que soy, tomé hora con una nutrióloga que conoce de niños con parálisis para que ella me diera las indicaciones y que otras medidas tomar para suplir la 'falta'. Pero, ya que todos me indicaban que esta papa ya no tenía aporte nutricional, decidí suspenderla y llegar con la doctora ya con los problemas presentes y no solo dudas.

Resultó que nuestra hija no tuvo problemas, prontamente se acostumbró y no pedía leche hasta la mañana siguiente. El plan había sido un éxito. Durante el día estaba un poco más hambrienta, pero esto es obviamente fácil de solucionar. Todo esto hasta que un día... A mí se me ocurre mandarle un mail a nuestra neuróloga contándole el éxito. Como Murphy es nuestro 'amigo', anoche fue un desastre. Papá terapeuta está de viaje y toda la rutina de la noche se nos fue a las pailas. En la desesperación de las 2am, intenté darle leche asumiendo que era hambre... y no tomó prácticamente nada, lo que fue un alivio en ese tema, pero no solucionó el problema puntual.

Espero que esta noche sea mejor. Por un lado las rutinas son buenas porque funcionan, pero también pueden generar un nivel de dependencia conflictivo. Nuestra hija normalmente es tolerante con los cambios, pero parece que a su papá no lo transa.

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