Back to normal

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Una semana después del último post, por fin siento que hemos vuelto a la normalidad. Nuestra hija ya se siente mucho mejor, recuperó su apetito y tiene el mismo buen ánimo de siempre. De hecho, se sintió mucho mejor en el minuto en que llegamos a la casa. Yo, por otra parte, recién ayer volví a sentir que tenía puesta la cabeza y que tenía un cerebro adentro y no una pelota de bowling. Me costó un montón recuperarme tanto del virus que nos enfermó, como de la falta de sueño y del exceso de trabajo físico y mental.
La hospitalización me hizo reflexionar un montón sobre cómo soy como mamá (además justo Da y Fa reflexionaba sobre eso en su blog). Fue una experiencia bastante emotiva. Como ya les contaba, revivimos un poco la experiencia de su nacimiento que es un momento que cambió nuestras vidas para siempre. Lo rico es que esta vez era desde otra perspectiva, sintiéndome realmente su mamá. Resultó que esto fue más de lo que yo esperaba, me di cuenta de que por primera vez mi rol de mamá era únicamente cuidarla, alimentarla, dormirla y acariciarla. Únicamente darle amor a mi hija. De terapias solo tuve que posicionarle la mano para la colocación de la ultravenosa y preocuparme de que tuviera un cojín abductor para que sus caderas anduviesen bien. Pero nada más durante casi 5 días. Realmente es otra maternidad y sentí que me uní mucho a ella por medio del cariño.
Además al día siguiente del alta nuestra hija cumplía 3 años. Al salir de la clínica me ofrecieron salir con ella en brazos y en silla de ruedas, tal como lo hacen las mamás con sus hijos recién nacidos... Ese camino que yo nunca pude recorrer: salí de la clínica en silla de ruedas, con las flores y los regalos, pero sin mi hija en brazos. Me hija se quedaba allá... No fui capaz de revivir eso, de seguro me ponía a llorar, asi que me negué y la llevé en brazos bien pegadita a mí, hasta el auto y de ahí a la casa. A diferencia de la vez anterior, volvíamos a nuestro hogar y ella lo sabía perfectamente. Cuando le pregunté ¿te quieres ir para la casa? Le brillaron los ojitos y se mejoró en el instante en que volvió a su casa.
3 comentarios:
  1. Me emociona hasta las lagrimas leerte!
    Me alegra muchisimo que la gordita ya este bien!
    La mejor "terapia" que le ofreces a tu hija es tu amor incondicional!, a traves de los mimos y de todos los cuidados que le brindas!
    Sos un mama genial!

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  2. Uf! a mí también me pegó fuerte este post. Que rico saber que hasta de estas experiencias, aunque súper duras y agotadoras, se puede sacar una reflexión que te (nos) ayuda a crecer. Me imagino cómo disfrutaste eso de sentirte tan necesaria por el simple hecho de existir, de ser "la mamá" y reconfortarla con cosas tan simples como estar a su lado, tomar su mano o hacerle cariño. Yo igual había pensado en que una de mis humildes metas maternales es transformarme en la dueña de un abrazo siempre cálido, de un pecho que siempre sea un refugio frente a las ingratitudes del mundo y a las decepciones. Y ahora que te leo, me doy cuenta que eso, más que una meta, es algo propio de la relación madre-hijo, que si dejamos de lado todos los deberes y responsabilidades (que un tu caso son intensisímos), sigue quedando la escencia que es ese amor y necesidad mutua.
    Aunque debo reconocer que las lágrimas brotaron en la parte del recorrido en silla de ruedas con la guagua en brazos porque sí, tiene un altísimo contenido simbólico para una y aunque trato y creo que lo logro, asumo que no me puedo imaginar lo duro que debe haber sido hacerlo sola.
    Yo lo hice consciente de lo maravilloso del momento o quízás lo recuerdo así, medio idealizado, por el aterrizaje forzoso que tuve al día siguiente, cuando la tuve que internar por un cuadro agudo de ictericia. Yo todavía media aturdida por el parto daba por hecho que nos internaban a las dos y cuando la enfermera que me la recibe en la puerta de la UCI me dice que hasta ahí llego yo no más, sentí como si me dijera córtese una pierna, déjela aquí y vuelva mañana por favor. Y de ahí esa lluvia de emociones desconocidas y la confusión mental de no sentirse mamá, pero a la vez querer tanto tenerla cerca.
    Me embalé un poco, pero para que veas lo que generas cuando escribes.

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