Ok, sí, creo que ya me estoy poniendo nerviosa. Quedan solo unos días para nuestro viaje al entrenamiento de ABR en Argentina y se suma el nerviosismo por nuestro primer viaje en avión con ella con la ansiedad de conocer un enfoque total y radicalmente distinto al que ya estamos acostumbrados.
Muchas ideas pasan por mi cabeza. De hecho, apenas he planificado el viaje ya que me parece un detalle menor (ya me imagino cómo estaré ese día por la mañana...). Hasta el momento sólo se me han ocurrido razones para querer seguir con ABR como terapia exclusiva y quisiera enlistarlas, por si después aparecen razones para no querer seguir o para mantener los dos tratamientos. Mis disculpas si algunas cosas no tienen sentido, digo todo esto sin realmente conocer en qué consistirá ABR. Sabiendo además que mi primera opción en este momento es tener ABR como terapia complementaria, pero sin saber si esto es posible según esta teoría. Aquí va.
1. Los
resultados de ABR se ven impresionantes, esperanzadores, radicales, maravillosos... Como un sueño hecho realidad. Esto lo digo honestamente hablando aunque me averguence. Sé que no todos los niños son iguales, pero mi mente de madre solo ve casos de increíble éxito y quiere imaginarse un futuro así para mi hija. Actualmente sé que su felicidad no está en juego, lo que me tranquiliza, creo que lo que se lograría sería facilitar la vida de ella y de nosotros.
2. Sería muchísimo más
barato. Para ser más exactos, ABR costaría una décima parte del tratamiento actual.
3. Nos daría
libertad. Primero, la libertad de tiempo. La agenda de mi hija se tornaría más normal para un niño de su edad. Segundo, nos daría independencia física. Por ejemplo, podríamos salir del país si no dependemos de los profesionales que aquí hemos encontrado, sin el susto de partir y no tener buena atención para ella en un lugar desconocido.
4. En los 3 años que llevamos, no he tenido mucho apoyo *técnico* por parte de la familia. Son tantas cosas que simplemente una persona no las puede hacer y además muchas van contra el sentido común, por lo que es difícil también adoptarlas. Muchas veces siento que navego contra la familia, lo que no facilita las cosas. Me siento una
bruja.
5. El tratamiento actual precisamente son muchas cosas. Muchos ejercicios, muchas correcciones posturales, muchas tareas... Es un trabajo permanente y cuando no hago algo, siento una
culpa muy angustiante.
6. Creo que estaríamos menos
cansados. Los ejercicios de ABR se ven menos agotadores tanto para ella como para nosotros.
7. Solo habría una respuesta a cada pregunta. En este tiempo, nos hemos encontrado con distintas teorías, versiones y respuestas, que solo nos hacen dudar de lo que se está haciendo. ABR está constituido por un grupo, me imagino que conservan una
teoría unificada.
8. Me siento
aburrida y cansada de lo que hacemos. Tantas elongaciones, tantas bipedestaciones, tantas terapias... agotan, tanto física como mentalmente. Además que se está con la constante presión de los deberes diarios porque sino no se avanza o hasta se retrocede. Antes de conocer ABR no era factible pensar que esto agotaba, porque era lo que había que hacer y punto, no se cuestionaba. Pero cuando aparecen opciones, todo cambia.
9. Tengo la esperanza, la gran esperanza, de que los ejercicios de ABR al ser más pasivos los puedan realizar más integrantes de la
familia.
10. No tengo otra razón en este momento. Si quieren que la lista tenga 10 razones, pues la
nº 1 vale por dos. Es muchísimo más importante que todas las anteriores. No soy capaz de imaginarme cómo se vería mi hija sentada controlando su tronco y su cabeza, pero después de los
videos de ABR es una posibilidad que ronda en mi cabeza y que me emociona hasta las lágrimas.
Las ganas de darle a ella el mejor tratamiento existente para favorecer el desarrollo de su potencial a todo lo que ella quiera, realmente me mueve, me motiva, me da fuerzas. Espero tener la sabiduría necesaria para elegir por las razones apropiadas.