En este momento, se que muchos amigos y también algunos lectores anónimos, están comenzando este nuevo camino y están viviendo algo parecido a lo que vivimos nosotros hace seis meses. Cada uno a su propia manera, pero el tema de fondo sigue siendo el mismo. Es por esto que hoy quiero compartir mi reflexión hecha a partir de la teoría propuesta por Kuhn. Porque a mí me ayudó inmensamente. Los cambios cuestan, pero cuestan menos cuando los comprendemos.
(Sé que es un poquito largo, pero ojalá lleguen al final que es la parte más significativa. Agrego que el modelo y la palabras que suenan extrañas corresponden al texto, pero por el formato de un blog he eliminado algunas citas y referencias formales).
Nuestra historia comienza en un periodo de
ciencia normal, en el que se trabajaba según un único paradigma: la terapia convencional.
Este paradigma era i
ndiscutiblemente hegemónico y nadie lo cuestionaba. En la comunidad había consenso sobre los métodos que debían usarse, (aunque no necesariamente en como debian aplicarse) y todos compartían un lenguaje común, hablaban con los mismos términos.
La siguiente etapa corresponde a la
crisis, donde surgen las
causas que motivan el cambio de paradigma. Estas pueden ser dos: que se detecten
anomalías o se reconozca
la falla absoluta del modelo (Barber, 1965). En nuestro caso, fue la segunda causa. Primero, porque a medida que pasaba el tiempo se hacía evidente que el 'problema', es decir, la limitación motora de nuestra hija,
no se estaba solucionando ni acercando a una solución, solo seguía empeorando. Esto quiere decir que el modelo no era efectivo. Segundo, porque los profesionales se explicaban ciertos fenómenos de maneras muy diversas y esto repercutía en sus prácticas. No se percibía una
coherencia en la teoría, ya que variaba de acuerdo a la visión y a las necesidades de cada profesional.
Sin embargo, obviábamos estos problemas pues no conocíamos un paradigma alternativo. Como bien señala Kuhn,
solo se abandona un paradigma cuando existe otro que lo reemplace. Pero basta con la sensación de que las cosas no funcionan para que se propicie una revolución. Las fallas del sistema suelen no ser explícitas, pero sus consecuencias existen independientemente del grado de conciencia que nosotros tengamos de ellas. Finalmente,
es una clara fuente de crisis el que un paradigma disminuya su utilidad y aumente su vaguedad. Esta crisis es el inicio de la búsqueda por un paradigma mejor.
Entonces, viene una tercera etapa:
la aparición de un nuevo paradigma. Encontramos un tratamiento nuevo, radicalmente distinto y altamente efectivo. Nuestro nuevo paradigma corresponde a la terapia alternativa
Advanced Biomechanical Rehabilitation (ABR) y presenta todas las características necesarias para presentarse como un nuevo paradigma que señala Kuhn.
Primero, y tal vez lo más importante de todo para nosotros como padres, es que, en términos de Kuhn, parece s
er mejor que sus competidores para resolver el puzzle. Esta terapia no es perfecta, tampoco debe serlo, pero sí es mucho más efectiva solucionando el problema que el paradigma anterior. Esta terapia logra revertir los daños físicos de los niños con discapacidad motora, algo impensable en el paradigma de la terapia convencional. Los niños con este tratamiento se sientan y caminan en un plazo mucho menor que en la terapia convencional, donde ni siquiera pueden afirmar si nuestros hijos algún día lograrán alguna de estas funciones.
Sin embargo, esta característica no es suficiente para que un paradigma se imponga, además debe ocurrir algo fundamental:
el nuevo paradigma debe ser más simple, entendible y abordable. Esto se refleja en nuestra historia cabalmente, el paradigma antiguo nunca lo entendimos, las cosas parecían pasar solo por casualidad, por el esfuerzo personal de nuestra hija. Pero aun algo más esencial que esto, no teníamos una explicación para qué le pasaba a nuestra hija. Preguntas como qué es la espasticidad, por qué tiene
clonus en sus pies o por qué se subluxa la cadera, simplemente no tenían respuesta y, de tenerla, esta atribuía la culpa al misterioso cerebro del cual aun se sabe muy poco. En el nuevo paradigma pudimos por fin comprender de alguna forma lo que le pasaba al cuerpo de nuestra hija, pues existía una
explicación simple y clara que daba respuesta a muchas de nuestras preguntas y abarcaba coherentemente la totalidad de los problemas fisicos que resultan de la paralisis cerebral, como los problemas de estrabismo que en el otro paradigma se abordan como problema independiente.
Inevitablemente, con esta explicación todo lo anterior nos pareció un sinsentido, como suele ocurrir tras un cambio de paradigma. 'Actividades chamánicas no científicas' en términos de Kuhn o 'tortura' como redifiniríamos nosotros a la terapia convencional por sus métodos.
Ahora las cosas estaban claras, podíamos comprender el fenómeno y, mejor aún, solucionarlo. La decisión de cambiar de terapia fue muy sencilla, ni siquiera necesitó reflexión o una mínima conversación. Era incuestionable. Podríamos decir que en el mismo momento de la charla explicativa que nos dieron en nuestra primera sesión,
se realizó el cambio de una sola vez, como son los cambios paradigmáticos. En las palabras de Kuhn, “Debido a su inconmensurabilidad, la transición entre paradigmas que compiten no puede hacerse de un paso a la vez forzada por la lógica y la experiencia neutral. [...] Debe ocurrir todo a la vez o nunca” (Kuhn, 1970: 150).
No había vuelta atrás, de ahí en adelante veríamos el mundo con otros ojos, veríamos a nuestra hija con otro prisma y nuestra vida sería desde entones completamente distinta. A nuestra llegada al país, comenzamos a reestructurar nuestra vida. Se despidió a todos los terapeutas, ya que ahora nosotros haríamos los ejercicios personalmente. Se mandó a hacer una banca especial que junto con las toallas y nuestras manos serían todas las herramientas que necesitaríamos. Las herramientas de la terapia convencional (órtesis, bipedestadores, cuñas, elongaciones periódicas, férulas, infiltraciones de toxina botulínica, radiografías, cirugías de diversa índole) quedaban en el pasado felizmente, ninguna de ellas era placentera para nuestra hija y siempre nos complicó como padres someterla a ellas.
Esto significa que
no solo en la teoría ABR es más simple, sino también en la práctica. Nuestra vida cotidiana comenzó a ser más normal, nuestro hogar dejó de ser invadido por profesionales, mi hija tuvo tiempo suficiente para asistir al jardín y hacer amigos y yo, como madre, pude comenzar a preocuparme por cosas más domésticas. Prontamente,
había cambiado nuestra teoría, nuestras herramientas de trabajo y nuestras metas, pues ahora nos podíamos imaginar un futuro muy distinto. Todo esto significa que el cambio paradigmático para nosotros ya estaba completo.
Ocurrió entonces el choque personal con la terapia convencional. En un principio pensábamos que podría ser complementario, pero no, ABR era un tratamiento opuesto por completo al anterior. Esto cumple con el requisito propuesto por Kuhn de que
los nuevos paradigmas deben oponerse por completo a sus antecesores, deben hablar un idioma distinto, las explicaciones de cada uno ser incomprendidas por los otros.
“Las diferencias entre paradigmas sucesivos son tanto necesarias como irreconciliables” (Kuhn, 1970: 103).
Realmente, no había forma de dialogar entre los dos paradigmas y, por lo tanto, el trabajo en conjunto resultó insostenible.
ABR es una terapia nueva y ninguno de los profesionales con los que trabajábamos la había escuchado antes. Sin embargo, casi todos la rechazaron enfáticamente. Hemos sido y somos muy criticados por parte de los profesionales locales a causa de la opción que tomamos. Hoy visualizo esto como algo positivo, pues
un paradigma competidor debe ser rechazado por la ciencia normal para poder convertirse en el nuevo paradigma. Y también comprendo que esto es una parte natural del proceso, la ciencia no existiría si no fuera por la seguridad de los científicos en el paradigma en que trabajan. Además, quienes fueron instruidos en un paradigma y llevan años ejerciéndolo en su profesión, tienen la tendencia a rechazar los cambios de paradigma y tienen una restricción de su visión científica, según lo señala Kuhn.
Según esto, se señala que los cambios paradigmáticos suelen tardar de una generación a otra. Por esto, los problemas científicos deben carecer de urgencia, pero esto no tiene sentido. Existen problemas urgentes y no por ello deben dejar de ser objetos de estudio. A ningún padre de un niño con necesidades especiales le alivia saber que las próximas generaciones tendrán una rehabilitación mejor. Nuestros hijos necesitan una solución ahora, nosotros necesitamos una solución ahora. Afortunadamente, para nosotros esta solución es ABR y simplemente no podemos esperar a que la comunidad científica cambie de paradigma.
Nosotros también podemos elegir.Bibliografía
- BARBER, Bernard. 1963. Reviewd work(s): The Structure of Scientific Revolutions, by Thomas S. Kuhn. American Sociological Review, Vol. 28, No. 2, pp. 298-299
- KUHN, Thomas S. 1970 (1962). The Structure of Scientific Revolutions. The University Chicago Prees, Estados Unidos.