No he hablado mucho de la evaluación que tuvimos durante nuestro último entrenamiento ABR. Sé que es lo más esperado del viaje para muchos, pero hubo tantas cosas inesperadas y maravillosas que la evaluación no fue lo más importante. En parte porque nada de los que nos dijeron nos pareció nuevo: o ya lo habíamos visto o son cambios que comenzaron desde el principio y han progresando desde entonces. Esto no tiene nada de malo, para lograr las anheladas funciones hay que recorrer un camino muy muy largo, pero hace que las evaluaciones resulten menos atractivas.
Pero pese a que restan atractivo, sí es algo absolutamente fundamental, positivo y esperanzador. Ver continuo progreso es simplemente maravilloso. Sus hombros continúan desplazándose hacia la posición normal, su tronco sigue aumentando en volumen, su cuello sigue mejorando y apareciendo desde distintos ángulos, sus puntos pivotes en cuello y pelvis siguen mejorando y acercándose a la normalidad, sus brazos siguen mejorando hacia el apoyo, mejora la segmentación de su cuerpo y así una larga lista de etcéteras.
Lo más interesante de la evaluación sin duda son las explicaciones que acompañan las observaciones de los entrenadores: qué está sucediendo, qué significa y qué pasará después. Sí hubo algo nuevo en esta evaluación: nosotros hemos visto y sentido que Rocío está mucho más firme de tronco, que ya apenas tenemos que ayudarla para que se mantenga sentada y eso para los entrenadores fue muy significativo y sorprendente. Surgió entonces una nueva palabra para nosotros: POSTURA. Wow, ¡nuestra hija comienza a tener postura! Siento que pasamos a una segunda etapa en ABR o estamos en esa transición, ¡mi hija comienza a poder sostenerse!
Me referí a la explicación de esto en el post de este día, pero vuelvo a repetirlo: los movimientos dependen de la postura. Esta es lo primero que se debe conseguir y anatómicamente le corresponde a la musculatura lisa (interna) y no a los músculos estriados (esqueléticos). Recalco esto por algo fundamental: la terapia tradicional solo trabaja los músculos estriados y esperan que un niño se sostenga solo con ellos. Pero no importa cuánto fortalezcan estos músculos, simplemente no pueden mantener la postura pues su función es el movimiento y tienen un alto gasto metabólico. Consecuencia: el niño con esfuerzo puede levantarse, pero prontamente se desploma. Eso no es postura, la postura debe ser INVOLUNTARIA, de bajo gasto energético para que sea duradera y con libertad de los músculos estriados para que simultáneamente haya movimiento y con ello funciones.
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