Maternidad positiva

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Como madre de una niña con discapacidad motora, por mucho tiempo mi principal preocupación fue su rehabilitación. Hoy ya no es así. Hoy, si bien su rehabilitación representa parte importante de nuestros días, es simplemente parte de nuestra rutina y no genera ningún estrés, ni en el presente ni en el futuro. Hoy, que estamos cómodos y tranquilos, podemos comenzar a pensar en la maternidad ya no ‘especial’, sino en la maternidad a secas y aprender sobre otro tipo de cosas.

Este año aprendí una lección fundamental, que ojalá sea obvia para muchos pero para mí fue un gran aprendizaje. Se fue conjugando durante el año apartir de distintos eventos. Todos de alguna forma me guiaron hacia la misma conclusión, una bastante simple, pero que me costó 5 años aprenderla como madre y 28 a modo personal: el ser personas capaces no está determinado por las habilidades físicas o cognitivas que tengamos, sino por el sentirnos capaces, por tener una autoestima positiva y confianza en nosotros mismos.

Suena lógico, no? Pero me parece que es un tema súper complejo y llevo pensando en esto muchos meses, probablemente desde la charla de mi amiga Natalia sobre autoestima y frustración. He conocido personas con parálisis cerebral que tocan el cello, que participan de una compañía de baile, que ganan el concurso Miss Iowa o que van a la universidad, estudian postítulos, se casan y tienen hijos. He conocido personas felices, sin importar sus 'dis'capacidades.

Por otro lado, André Agassi, gran ex tenista norteamericano, publicó este año su libro 'Open' en el que confiesa que odiaba el tenis, que no era feliz, que creció con un padre que nunca se conformó con sus logros y que siempre le exigía más, siempre hubo críticas pero nunca alabos. Dice que incluso cuando ganó un gran torneo, después de 3 derrotas consecutivas en otras finales, llamó a su padre y este le dijo"¿pero cómo pudiste perder el cuarto set?". Agassi, hombre muy capaz y talentoso, exitoso deportista, considerado por muchos un ganador... No era feliz. Pueden leer parte de la entrevista a Agassi en este vínculo.

Resulta evidente lo clave que es el rol de los padres en la felicidad de nuestros hijos. Lo dijo Natalia en su charla: los niños comienzan a formarse su autoimagen a partir de la imagen de ellos que nosotros les mostramos. Somos sus espejos. Ser madre de una niña con discapacidad por mucho tiempo me tuvo orientada hacia los logros, los avances, las mejoras. Pero hay un delicado balance entre querer a nuestros hijos tal cual son ayudándolos a superar sus dificultades y querer que “mejoren”, que desarrollen todas sus potencialidades al máximo. Y esto es, creo yo, tanto para hijos con como sin discapacidad.

Para nosotros este aprendizaje ha sido principalmente a partir de los distintos enfoques de rehabilitación, aprendiendo que como padres no solo tenemos que evaluar un tratamiento por su efectividad en la parte motora, sino también cómo afectan su desarrollo emocional. Por sobre su rehabilitación motora, yo quiero una hija feliz. Es por eso que la rehabilitación no puede ser a cualquier costo, creo que algunas terapias pueden afectar negativamente el desarrollo emocional del niño y su vínculo con los padres.

Yo quiero que mi hija tenga autoestima positiva, pues eso es lo que hace a una persona realmente feliz: el sentirse querida y con confianza en sí mismo, en sus habilidades. Porque absolutamente nadie puede hacerlo todo, todos tenemos capacidades limitadas, pero lo importante es sentir que podemos y tener la confianza suficiente para intentarlo. Una confianza que en la infancia solo se tiene cuando nos sentimos queridos incondicionalmente por nuestros padres. Amados tal cual somos, perfectos con nuestras imperfecciones.

Yo quiero que mi hija se quiera tal cual es y hoy siento que es esa mi principal misión como madre: lograr una maternidad positiva.
5 comentarios:
  1. Cuanta razón tienes, y mi evaluación no sale muy buena con lo crítica y perfeccionista que soy. Tengo que darle una vuelta a lo que estas diciendo… uno tiende a comparar y cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje. Tratare de ser menos obsesiva y solo preocuparme de brindar amor.

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  2. Aquí estamos todas aprendiendo, yo voy a compartir las cosas que voy descubriendo y espero que tú también hagas lo mismo ;)
    Hay que criticar (y criticarse) menos!

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  3. Me encantó tu post....estoy tan de acuerdo! ahi esta la clave de todo!

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  4. Creo que esa conclusión es natural cuando sigues un camino de evolución y crecimiento, algunos tardan mas otros tardan menos y otros bueno se estancan en esa angustiante presión por superar TODAS las limitantes, y corren el riesgo de perder tiempo de disfrute de sus hijos, perder esa habilidad de percibir los momentos mas sublimes que se dan en el día a día, en la cotidianidad.

    Mas miedo de da perderme en mi papel de madre, que ir lento en mi papel de directora de la rehabilitación de mi hijo, yo quiero ser su mama, su apoyo, su regazo para jugar, para consentirle y hacerle sentir amado y especial, pero especial de ser persona única no de tener discapacidad.

    Ningún tratamiento debe ir por encima de estos principios, al menos ninguno autorizare para mi hijo, a costa de su autoestima, de su alegría, de su felicidad no.

    Este post si que me encanto, refleja totalmente mi sentir respecto a terapias y tratamientos, primero el niño, su seguridad, su autoestima, su felicidad y después el tratamiento.

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  5. Betzabé, te acuerdas que hablábamos de esto el otro día? Hasta que punto las tareas que le pone la terapeuta no las hace porque no quiere o porque no puede... Y como se sentirá por que le pidan constantemente que haga algo qeu no puede hacer? Solo para demostrar qeu aun no puede?

    Creo qeu a veces son cosas sutiles... Hay casos como el Vojta (en nuestra experiencia) que claro, era evidente que la hacían miserable en ese momento. Pero creo que hay otras cosas más sutiles... Ahí es donde entramos nosotras las madres a defenderlos :)

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