Me imagino que todos ya saben... Chile, sabado 27 de febrero, 3:34am... 8.8 grados en escala Richter. Sí, vivimos en Chile y si bien no estamos en el epicentro, creo que aquí fue grado 8 y bueno... Para quienes no han tenido la experiencia, eso es más fuerte que la ch****. Ademas, nosotros vivimos en piso 11. En pocas palabras, ahora sé como se siente la ropa en la secadora y en un lenguaje más apropiado a este blog, ningún sistema vestibular está preparado para tanto estímulo!
Nada que hacer. Me puse encima de Rocío con la esperanza de poder protegerla del peligro de algún escombro (¿qué más podía hacer?). Con el pavor de que se despertara de golpe, asustada y... convulsionando. Como para entrar en pánico. En cuanto paró de 'convulsionar' la tierra, eternos 2 minutos y 55 segundos más tarde, fui a armar bolsos para irnos 'onde mi mamiiiitaaaaa'. No solo porque soy 'mamona', sino porque ella vive en una casa de un piso y eso es inmensamente atractivo hoy.
Y digo 'bolsos' porque lo que me parece 'indispensable' para sobrevivir un día no entra en uno... Claro, ropa y pañales. Ah, también los remedios (que hoy son como 6) y la verdad, es que ella toma solo una leche y... con solo una mamadera específica. Y hace frío así que hay que llevar chaleco y también su juguete favorito para que se entretenga. Ah! Y mis documentos, mi celular, cepillos de diente, una muda de ropa...
Era una atmósfera rara. De repente todos los vecinos somos amigos, las leyes del tránsito no existen, dicho sea de paso, la energía eléctrica tampoco. De repente, una radio a pilas del siglo pasado se transforma en el elemento más preciado, después de las linternas y las pilas. De repente, solo te importa tener en tus brazos a tu hija y tener algún tipo de contacto con tus seres queridos. La angustia hasta que escuchas de ellos. La necesidad de amontonarse todos y simplemente estar juntos... (Hermana, ven!!)
11 horas después volvió la luz y pudimos empezar a retomar actividades con más normalidad. Pudimos conectarnos a internet y avisar que estábamos bien. Todos estaban muy preocupados porque los noticieros siempre son alarmistas. Claro que en este caso parece que lamentablemente no exageraban tanto, pero creo que todos sabemos que esto podría haber sido mucho peor. La tragedia en Haití está muy presente y esto fue muchisimo más fuerte, pero Chile por suerte algo ha aprendido de terremotos anteriores.
Por nuestra parte, estamos físicamente bien. Nuestro edificio sigue en pie, en nuestro departamento solo se cayeron algunos muebles, cuadros y cerámicas, y nuestros seres queridos están bien. Emocionalmente, todavía no dimensiono todo lo que pasó, tantas muertes que lamentar... Estamos pegados a la televisión mirando todavía con asombro todo lo que ha sucedido y esperando que ahora el mar no produzca más daños.
¿Y ustedes? Aun no sé de muchos amigos del sur de Chile, que es la zona más afectada. Ojalá pronto puedan reportarse y que esté todo bien.
Nada que hacer. Me puse encima de Rocío con la esperanza de poder protegerla del peligro de algún escombro (¿qué más podía hacer?). Con el pavor de que se despertara de golpe, asustada y... convulsionando. Como para entrar en pánico. En cuanto paró de 'convulsionar' la tierra, eternos 2 minutos y 55 segundos más tarde, fui a armar bolsos para irnos 'onde mi mamiiiitaaaaa'. No solo porque soy 'mamona', sino porque ella vive en una casa de un piso y eso es inmensamente atractivo hoy.
Y digo 'bolsos' porque lo que me parece 'indispensable' para sobrevivir un día no entra en uno... Claro, ropa y pañales. Ah, también los remedios (que hoy son como 6) y la verdad, es que ella toma solo una leche y... con solo una mamadera específica. Y hace frío así que hay que llevar chaleco y también su juguete favorito para que se entretenga. Ah! Y mis documentos, mi celular, cepillos de diente, una muda de ropa...
Era una atmósfera rara. De repente todos los vecinos somos amigos, las leyes del tránsito no existen, dicho sea de paso, la energía eléctrica tampoco. De repente, una radio a pilas del siglo pasado se transforma en el elemento más preciado, después de las linternas y las pilas. De repente, solo te importa tener en tus brazos a tu hija y tener algún tipo de contacto con tus seres queridos. La angustia hasta que escuchas de ellos. La necesidad de amontonarse todos y simplemente estar juntos... (Hermana, ven!!)
11 horas después volvió la luz y pudimos empezar a retomar actividades con más normalidad. Pudimos conectarnos a internet y avisar que estábamos bien. Todos estaban muy preocupados porque los noticieros siempre son alarmistas. Claro que en este caso parece que lamentablemente no exageraban tanto, pero creo que todos sabemos que esto podría haber sido mucho peor. La tragedia en Haití está muy presente y esto fue muchisimo más fuerte, pero Chile por suerte algo ha aprendido de terremotos anteriores.
Por nuestra parte, estamos físicamente bien. Nuestro edificio sigue en pie, en nuestro departamento solo se cayeron algunos muebles, cuadros y cerámicas, y nuestros seres queridos están bien. Emocionalmente, todavía no dimensiono todo lo que pasó, tantas muertes que lamentar... Estamos pegados a la televisión mirando todavía con asombro todo lo que ha sucedido y esperando que ahora el mar no produzca más daños.
¿Y ustedes? Aun no sé de muchos amigos del sur de Chile, que es la zona más afectada. Ojalá pronto puedan reportarse y que esté todo bien.
15 comentarios: