Martes. Han pasado tres días ya desde el terremoto y todavía palabras como calma y rutina se sienten muy lejanas. Todavía otras como miedo, angustia y pena son las protagonistas y creo que hay que decirlo. Hay que hablarlo abiertamente, jamás negarlo. Como decía un amigo por ahí: este terremoto fue hipócrita: por fuera más o menos normal... Y por dentro el caos total. Y no estaba hablando sólo de casas y departamentos.
Todavía cada vez que escucho un ruido me paralizo, todavía cada vez que cierro los ojos recuerdo ese momento en que pensé que nos moríamos. Creo que ya pudimos dimensionar la magnitud de esta catástrofe, por lo menos tardamos dos días en conocer todos los daños. Todo el fin de semana las cosas parecían empeorar... Y la verdad, no sé si ya comenzaron a mejorar. Creo que no es momento aún de creer eso, creo que todavía debemos botar mucha pena. Creo que todavía estamos todos pa'dentro, dicho en buen chileno.
No sé cómo se supera algo así. Me imagino que con tiempo, diálogo, tranquilidad, fortaleza, apoyo de otros. Pero sí se que es algo superable. Es mi primer terremoto como adulta, pero Chile ha tenido muchos más, mis padres han vivido muchos más. En cuanto a los niños, quisiera compartir un enlace muy útil que encontre sobre cómo ayudarlos a ellos a manejar el estrés post traumático del terremoto. Muy recomendable.
Por nuestra parte, estamos de vuelta en nuestro departamento. Ayer vinimos a dormir acá y pretendo hacer una transición gradual. Noches y mañanas acá, para luego en la tarde ir donde mis papás a pasar el día. No sé como funcione en la práctica, pero vamos de a poco. Intentando devolverle a Rocío gran parte de su rutina. Ayer fue increíble la cara de felicidad que puso cuando llegamos a nuestro departamento. Mientras yo estaba verde, a ella se le iluminó la cara. Así no más son las cosas. Rocío una vez más ayudándonos a ser más fuertes.
Todavía cada vez que escucho un ruido me paralizo, todavía cada vez que cierro los ojos recuerdo ese momento en que pensé que nos moríamos. Creo que ya pudimos dimensionar la magnitud de esta catástrofe, por lo menos tardamos dos días en conocer todos los daños. Todo el fin de semana las cosas parecían empeorar... Y la verdad, no sé si ya comenzaron a mejorar. Creo que no es momento aún de creer eso, creo que todavía debemos botar mucha pena. Creo que todavía estamos todos pa'dentro, dicho en buen chileno.
No sé cómo se supera algo así. Me imagino que con tiempo, diálogo, tranquilidad, fortaleza, apoyo de otros. Pero sí se que es algo superable. Es mi primer terremoto como adulta, pero Chile ha tenido muchos más, mis padres han vivido muchos más. En cuanto a los niños, quisiera compartir un enlace muy útil que encontre sobre cómo ayudarlos a ellos a manejar el estrés post traumático del terremoto. Muy recomendable.
Por nuestra parte, estamos de vuelta en nuestro departamento. Ayer vinimos a dormir acá y pretendo hacer una transición gradual. Noches y mañanas acá, para luego en la tarde ir donde mis papás a pasar el día. No sé como funcione en la práctica, pero vamos de a poco. Intentando devolverle a Rocío gran parte de su rutina. Ayer fue increíble la cara de felicidad que puso cuando llegamos a nuestro departamento. Mientras yo estaba verde, a ella se le iluminó la cara. Así no más son las cosas. Rocío una vez más ayudándonos a ser más fuertes.
8 comentarios: