Carpe diem, hija mía





Últimamente me han hecho una misma pregunta varias veces y que no deja de sorprenderme: ¿cómo te ves en 10 años? ¿cómo te imaginas a Rocío en 10 años? La primera vez que la escuché me chocó muchísimo y la contesté superficialmente para salir del paso, pero me quedé pensando. Con el tiempo, mi respuesta ha ido evolucionando así que terminé agradeciendo la pregunta porque me hizo pensar.

Si ando con sueño respondo que nos imagino felices y juntas, que ella pueda conservar todas las ganas de vivir que tiene, su salud y que se siga sabiendo incondicionalmente amada. Cuando tengo ganas contesto que yo no hago eso, que una de las mejores cosas que me ha enseñado mi hija ha sido vivir en el presente pero de verdad, que fantasear sobre el futuro es bastante improductivo. Pero lo que en realidad quisiera contestar es un muy maternal "no haga eso, mijita, que hace mal".

Me sorprende mucho que esa pregunta sea tan común, me pregunto si es común que la gente tenga algún tipo de planificación de su vida para los próximos 10 años. Yo no me atrevo ni a planificar el fin de semana. La última vez que osé planificar algo fue cuando entré al magíster. Incluso en la entrevista me preguntaron cómo me veía en 5 años más y contesté que haciendo una o dos clases en alguna Universidad, según las oportunidades que se presentarn. Y cuando efectivamente hice clases me sorprendió, sentí algo muy extraño pues las cosas iban según 'el plan', pero la actividad planeada no perduró pues mucho ha cambiado desde el 2006 hasta hoy y me gusta que así sea.

Sin duda cuando más me molesta este hábito es cuando se trata de mi hija. Muchas personas están enfocadas en su futuro, en lo que podrá y no podrá hacer, incluso algunos niños hoy no juegan con ella pues están esperando... Creo que tristemente esperan que un día Rocío 'mejore', una errada creencia que está muy inserta en nuestra cultura por más que yo diga que no está enferma, que no necesita recuperarse de nada pues ella es así. Ella es ella hoy, ella puede jugar hoy, ella logra lo que logra hoy, ella puede disfrutar la vida hoy. Mientras ellos esperan, se pierden de compartir con ella.

Estoy casi totalmente convencida de que una de mis más grandes tareas como madre es ayudar a mi hija a conservar esta capacidad de disfrutar el presente. Precisamente porque es uno de los regalos más lindos que ella me ha hecho. Quizás hasta antes de ser su madre conocía eso del 'carpe diem', pero conocí y aprendí el verso completo con ella. Porque Horacio no solo dijo disfruten el día, sino también 'sin esperanzas en el futuro'. Porque no es fatalista ni pesimista aceptar que no sabemos qué pasará en 10 años, no sabemos ni qué pasará mañana. Puede ser bueno o malo, nadie lo sabe ni debería importar.

En mi opinión, aceptar esta incertidumbre nos hace más felices. Nos permite disfrutar y valorar más lo que tenemos y nos hace más tolerantes a las diferentes circunstancias que se nos presentan, pues sabemos que ese plan que teníamos era solo una ilusión, que la vida es hoy, no tiene molde, no tiene pistas ni es una carrera. Nuestra historia cambia, nuestra vida fluye constantemente y los escenarios posibles son infinitos. Qué fome sería si no y qué triste sería perdernos todo esto, por la ilusión de una vida perfecta.

Comentarios

  1. Sonia, me tocó mucho tu post.
    Creo que la pregunta efectivamente hace mal, se trate de lo que se trate. La vida es tan frágil, los planes tan inciertos, tenemos todos ya tanto en qué pensar y preocuparnos que para qué pensar en cosas que no dependen de nosotros salvo en una limitada proporción.
    Desde que soy madre me angustia mucho esa pregunta, porque simplemente trato de atesorar los momentos presentes con mis hijos. Quizás ando medio depre, pero no me agrada planificar el futuro.

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  2. También me llega mucho este post!
    No te niego que me produce un poco de angustia y ansiedad pensar en el futuro de mi hija, pero he ido aprendiendo a soltar y pensar que lo más importante es que nos disfrutemos todos como familia, y cuando estemos juntos recibamos ese amor incondicional del que hablas.
    Pero como soy un poco autoexigente, me asusta no estar, que pasará con ellos, no tener fuerzas, recursos o salud..... en fin, el aprendizaje es soltar, desprenderse permanentemente, vivir el desapego de manera profunda.
    En todo caso, la pregunta sobre los hijos me parece impertinente, como tantas otras que recibimos....
    Abrazos para las dos

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  3. Me encanto!!!
    Carpe diem, para mi Diego tambien!

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  4. Se nota que hablamos el mismo idioma! :)

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