Hoy fuimos a ver al pediatra de Rocío como su control de los 6 años. Sí, a veces hacemos lo que tenemos que hacer ;) Y nos fue re bien, Rocío ha engordado y crecido desde el último control y está en muy buenas condiciones generales. Pulmones limpiecitos y todas esas cosas que nos preocupan saliendo del invierno. Nosotros contándole al médico de sus nuevos dientes, que postulábamos a un colegio, que aprendió a escribir...
Se sintió raro, demasiado bueno para ser una visita al médico! Es que me ha costado acostumbrarme a que ir al médico no tiene que ser traumático. Además creo que tengo que hacerme la idea de que las cosas ya no son como antes. Hoy Rocío tiene un estado de salud muy bueno, nosotros hemos aprendido a manejar muchas situaciones que antes nos llevaban desesperados a la consulta o a urgencias, hoy estamos en una medicina que es mucho menos invasiva y un método de rehabilitación que nos capacita a nosotros y da más independencia y tranquilidad. Cambios significativos.
Creo que lo que me impacta es recordar esa sensación de ir al médico con susto a que todo cambie. Por mucho tiempo, los médicos definían cosas, cosas importantes: tratamientos, diagnósticos, nuestras actividades como padres... Me da hasta un poco de vergüenza decirlo quizás, pero por varios años los médicos decidieron por nosotros y íbamos a las consultas preocupados por lo que nos dirían. Si cambiaba el diagnóstico de 'diplejia' a 'tetraparesia' se nos venía el mundo abajo!!!!
Ha sido un gran proceso de aprendizaje todo esto. Hoy siento que valieron la pena nuestras batallas y rebeldías, porque hoy en una consulta son muchas más las cosas positivas, porque hasta yo me sorprendo con el estado actual de Rocío. Hoy fue intenso, porque aunque no quiera aceptarlo me acordé de esa primera época, en que iba a ver a los doctores agotada y asustada. Esa época en que la clínica fue nuestro segundo hogar... Porque así fue! No solo mientras ella estuvo internada en la unidad de neonatología, sino por mucho tiempo más.
Hoy vamos y volvemos, un ratito, en un control anual. Hoy nuestra vida se hace afuera, las decisiones las tomamos nosotros. En gran parte, gracias a que podemos, gracias a que Rocío ha estado bien. Y estoy segura de que entonces no habría soñado con que en 6 años sería así, que le estaría contando al pediatra que mi hija había aprendido a escribir... Ni cagando, creo que apenas me habría atrevido a soñar con controles anuales, porque al principio eran todas las semanas y me parecían muy distanciados y porque me imaginaba el futuro sin mucho optimismo, por decirlo de una manera generosa.
Pero han pasado 6 años y estamos más grandes. Estamos bien. Y por alguna razón esto me llena de lágrimas. Permiso, me voy a apechurrar a mi enana... Sí, siempre será mi enana.
Se sintió raro, demasiado bueno para ser una visita al médico! Es que me ha costado acostumbrarme a que ir al médico no tiene que ser traumático. Además creo que tengo que hacerme la idea de que las cosas ya no son como antes. Hoy Rocío tiene un estado de salud muy bueno, nosotros hemos aprendido a manejar muchas situaciones que antes nos llevaban desesperados a la consulta o a urgencias, hoy estamos en una medicina que es mucho menos invasiva y un método de rehabilitación que nos capacita a nosotros y da más independencia y tranquilidad. Cambios significativos.
Creo que lo que me impacta es recordar esa sensación de ir al médico con susto a que todo cambie. Por mucho tiempo, los médicos definían cosas, cosas importantes: tratamientos, diagnósticos, nuestras actividades como padres... Me da hasta un poco de vergüenza decirlo quizás, pero por varios años los médicos decidieron por nosotros y íbamos a las consultas preocupados por lo que nos dirían. Si cambiaba el diagnóstico de 'diplejia' a 'tetraparesia' se nos venía el mundo abajo!!!!
Ha sido un gran proceso de aprendizaje todo esto. Hoy siento que valieron la pena nuestras batallas y rebeldías, porque hoy en una consulta son muchas más las cosas positivas, porque hasta yo me sorprendo con el estado actual de Rocío. Hoy fue intenso, porque aunque no quiera aceptarlo me acordé de esa primera época, en que iba a ver a los doctores agotada y asustada. Esa época en que la clínica fue nuestro segundo hogar... Porque así fue! No solo mientras ella estuvo internada en la unidad de neonatología, sino por mucho tiempo más.
Hoy vamos y volvemos, un ratito, en un control anual. Hoy nuestra vida se hace afuera, las decisiones las tomamos nosotros. En gran parte, gracias a que podemos, gracias a que Rocío ha estado bien. Y estoy segura de que entonces no habría soñado con que en 6 años sería así, que le estaría contando al pediatra que mi hija había aprendido a escribir... Ni cagando, creo que apenas me habría atrevido a soñar con controles anuales, porque al principio eran todas las semanas y me parecían muy distanciados y porque me imaginaba el futuro sin mucho optimismo, por decirlo de una manera generosa.
Pero han pasado 6 años y estamos más grandes. Estamos bien. Y por alguna razón esto me llena de lágrimas. Permiso, me voy a apechurrar a mi enana... Sí, siempre será mi enana.
9 comentarios: