Como muchos de ustedes sabrán, estoy trabajando en mi tesis de magíster. Por supuesto que me he demorado mil veces más de lo esperado. La mayoría de mis compañeros terminaron el 2008, pues correspondía hacer la tesis el segundo semestre de ese año, periodo en el que por aquí casi literalmente peleábamos porque Rocío no se muriera en manos de los neurólogos... Año y medio más tarde, aquí estoy yo aun con la tesis, en lo que verdaderamente es la última extensión. Por suerte, me falta poco para terminarla, pero...
Tantas cosas han cambiado desde que me matriculé en el magíster. Octubre de 2006, cómo olvidarlo... Recién había egresado de la licenciatura y no sabía qué hacer. No podía comenzar a trabajar porque no valía la pena dejar a mi hija a cargo de otros por el sueldo que recibe un licenciado en Letras y tampoco podía quedarme sin hacer nada. Ingresé al magíster con la idea de poder trabajar en el futuro haciendo clases en la universidad, porque me parecía que esa actividad por su horario era muy compatible con mi maternidad.
Además, me gustaba la academia, me gustaba la lingüística, me gustaba aprender, me gustaba ir a clases... En diciembre de 2006, como ya saben, comenzó este blog y tímidamente las cosas comenzaron a cambiar. El 2007 aburrí a mis profesores y compañeros hablando de discapacidad. Prácticamente no hubo trabajo que no relacionara de alguna forma con 'lo mio', pero todavía era "lingüista". Hasta viajé a Concepción sin mi hija para presentar un trabajo en el congreso de la Sociedad Chilena de Lingüística.
Y todos sabemos qué pasó después... En las vacaciones entre el primer y segundo año del magíster, apareció una pequeña cosa llamada 'ABR'. Enero de 2008. Cuando digo que nada fue igual después, de verdad es NADA. ¿Qué importaba la gramática, la fonética o tantas cosas cuando existía algo afuera de la academia que era tan importante para nuestra vida y que podía cambiar tan significativamente la vida de muchos más? Creo que las cosas se pusieron en perspectiva. Ese vacío que quise llenar con el magíster ya no existía. La vida misma era emocionante, motivante y llena de sentido y propósito. Con el tiempo, mis actividades de Mamá Terapeuta fueron aumentando y ya no había espacio para el 'hobby' que era la lingüística. Y la verdad, es que me encanta que así sea. Ser organizadora de ABR en Chile, ser columnista de Revista Carrusel y escribir este blog son actividades importantes para mí.
Todo esto se confirmó cuando el 2009 tuve la oportunidad de hacer clases. Era la materia que yo quería y cuando aún ni me graduaba, debía considerarme muy afortunada. Pero hice clases y descubrí que después de todo el trabajo, el mundo seguía exactamente igual. Lo que es lógico, no espero otra cosa de una clase de fonética, pero pasa algo tan distinto cuando conozco a una familia nueva, cuando alguien se suma a ABR o con nuestra misma vida y la de mi hija. El mejor recuerdo del curso es el trabajo que pedí sobre trastornos del lenguaje, donde di lecturas sobre autismo y parálisis cerebral. Creo que ese fue mi mayor aporte y fueron probablemente las únicas clases que di con verdadero entusiasmo.
Del magíster salieron post como "¡Es tu turno!", "Teoría de los Prototipos" y, mi favorito personal, "Nuestro cambio de paradigma". Los temas que no podía relacionar, simplemente no me interesaban (salvo metodología de la investigación que es apasionante por sí misma). Mi tesis también se relaciona aunque tangencialmente, al buscar ser un aporte para las tecnologías de habla que son útiles para personas que no pueden hablar o tienen dificultad para hacerlo. Pero los estudios suelen tener tan poco de prácticos. En realidad están llenos de cosas académicas que nos hacen perder el foco en lo que importa o debiera importar. Y si a uno le importa lo práctico, creo que simplemente no tenemos ganas de perder el tiempo en la forma y el aparataje académico.
Sí, estoy trabajando en terminar la tesis. Creo que afectaría mi autoestima el no hacerla y no obtener el grado, no terminar las cosas está mal visto. Pero para mí esto terminó hace mucho rato... Sigo siendo la misma ñoña que ama estudiar, pero mis intereses han cambiado. Es cosa de mirar mi curriculum, tengo serios conflictos con la parte de 'otros intereses' porque son la parte más significativa del curriculum!!! Cursos de perfeccionamiento en lingüística solo tengo un taller el 2007, mientras que los cursos de 'Mamá Terapeuta' suman y siguen: un par de comunicación aumentativa, rehabilitación visual, Feldenkrais, tecnologías e inclusión, psicomotricidad, nutrición infantil, manejo de fiebre, autoestima y tolerancia a la frustración en niños y estoy ansiosa porque vengan más (aunque ojalá no tengan tareas como el último!).
Para terminar, ¿me sirvió el magíster? Sí, me ayudó muchísimo en mi desarrollo personal y además encontré grandes amigas. ¿Me interesa el grado de magíster en lingüística? Para nada, pero espero tenerlo simplemente porque para muchos sí importa. ¿Volveré un día a pisar una universidad? Nunca se sabe, tal vez algún día en la carrera de medicina o kinesiología se dicte el curso "La perspectiva del paciente" o "Cómo dialogar con pacientes difíciles" (ja). Por el momento, me quedo con mi vida 'terrenal', porque hay mucho por hacer acá y me hace verdaderamente feliz. Aunque no tenga el 'estatus' ni el sueldo de la carrera académica, esto me llena el corazón.
Tantas cosas han cambiado desde que me matriculé en el magíster. Octubre de 2006, cómo olvidarlo... Recién había egresado de la licenciatura y no sabía qué hacer. No podía comenzar a trabajar porque no valía la pena dejar a mi hija a cargo de otros por el sueldo que recibe un licenciado en Letras y tampoco podía quedarme sin hacer nada. Ingresé al magíster con la idea de poder trabajar en el futuro haciendo clases en la universidad, porque me parecía que esa actividad por su horario era muy compatible con mi maternidad.
Además, me gustaba la academia, me gustaba la lingüística, me gustaba aprender, me gustaba ir a clases... En diciembre de 2006, como ya saben, comenzó este blog y tímidamente las cosas comenzaron a cambiar. El 2007 aburrí a mis profesores y compañeros hablando de discapacidad. Prácticamente no hubo trabajo que no relacionara de alguna forma con 'lo mio', pero todavía era "lingüista". Hasta viajé a Concepción sin mi hija para presentar un trabajo en el congreso de la Sociedad Chilena de Lingüística.
Y todos sabemos qué pasó después... En las vacaciones entre el primer y segundo año del magíster, apareció una pequeña cosa llamada 'ABR'. Enero de 2008. Cuando digo que nada fue igual después, de verdad es NADA. ¿Qué importaba la gramática, la fonética o tantas cosas cuando existía algo afuera de la academia que era tan importante para nuestra vida y que podía cambiar tan significativamente la vida de muchos más? Creo que las cosas se pusieron en perspectiva. Ese vacío que quise llenar con el magíster ya no existía. La vida misma era emocionante, motivante y llena de sentido y propósito. Con el tiempo, mis actividades de Mamá Terapeuta fueron aumentando y ya no había espacio para el 'hobby' que era la lingüística. Y la verdad, es que me encanta que así sea. Ser organizadora de ABR en Chile, ser columnista de Revista Carrusel y escribir este blog son actividades importantes para mí.
Todo esto se confirmó cuando el 2009 tuve la oportunidad de hacer clases. Era la materia que yo quería y cuando aún ni me graduaba, debía considerarme muy afortunada. Pero hice clases y descubrí que después de todo el trabajo, el mundo seguía exactamente igual. Lo que es lógico, no espero otra cosa de una clase de fonética, pero pasa algo tan distinto cuando conozco a una familia nueva, cuando alguien se suma a ABR o con nuestra misma vida y la de mi hija. El mejor recuerdo del curso es el trabajo que pedí sobre trastornos del lenguaje, donde di lecturas sobre autismo y parálisis cerebral. Creo que ese fue mi mayor aporte y fueron probablemente las únicas clases que di con verdadero entusiasmo.
Del magíster salieron post como "¡Es tu turno!", "Teoría de los Prototipos" y, mi favorito personal, "Nuestro cambio de paradigma". Los temas que no podía relacionar, simplemente no me interesaban (salvo metodología de la investigación que es apasionante por sí misma). Mi tesis también se relaciona aunque tangencialmente, al buscar ser un aporte para las tecnologías de habla que son útiles para personas que no pueden hablar o tienen dificultad para hacerlo. Pero los estudios suelen tener tan poco de prácticos. En realidad están llenos de cosas académicas que nos hacen perder el foco en lo que importa o debiera importar. Y si a uno le importa lo práctico, creo que simplemente no tenemos ganas de perder el tiempo en la forma y el aparataje académico.
Sí, estoy trabajando en terminar la tesis. Creo que afectaría mi autoestima el no hacerla y no obtener el grado, no terminar las cosas está mal visto. Pero para mí esto terminó hace mucho rato... Sigo siendo la misma ñoña que ama estudiar, pero mis intereses han cambiado. Es cosa de mirar mi curriculum, tengo serios conflictos con la parte de 'otros intereses' porque son la parte más significativa del curriculum!!! Cursos de perfeccionamiento en lingüística solo tengo un taller el 2007, mientras que los cursos de 'Mamá Terapeuta' suman y siguen: un par de comunicación aumentativa, rehabilitación visual, Feldenkrais, tecnologías e inclusión, psicomotricidad, nutrición infantil, manejo de fiebre, autoestima y tolerancia a la frustración en niños y estoy ansiosa porque vengan más (aunque ojalá no tengan tareas como el último!).
Para terminar, ¿me sirvió el magíster? Sí, me ayudó muchísimo en mi desarrollo personal y además encontré grandes amigas. ¿Me interesa el grado de magíster en lingüística? Para nada, pero espero tenerlo simplemente porque para muchos sí importa. ¿Volveré un día a pisar una universidad? Nunca se sabe, tal vez algún día en la carrera de medicina o kinesiología se dicte el curso "La perspectiva del paciente" o "Cómo dialogar con pacientes difíciles" (ja). Por el momento, me quedo con mi vida 'terrenal', porque hay mucho por hacer acá y me hace verdaderamente feliz. Aunque no tenga el 'estatus' ni el sueldo de la carrera académica, esto me llena el corazón.











