Muchas veces he dicho que este blog ha superado todas mis expectativas, que jamás pensé que se convertiría en lo todo lo que es hoy, jamás pensé que me permitiría conocer a tanta gente, que me encontraría con tantos otros 'papás terapeutas' y todo eso que ustedes ya saben.
Hoy quiero referirme a lo que sí pensé, lo único que sí pensé: que mostrar nuestra realidad podía ayudar a eliminar prejuicios. Me causa algo de gracia a estas alturas pensar que ese era mi objetivo y me da hasta algo de verguenza si lo pienso mucho, pero así era como quedó plasmado en el Primer Post. Si bien me encanta el hecho de que el blog haya logrado muchísimo más, hoy escribo porque una lectora nueva envió un comentario que me recordó aquel primer objetivo.
El comentario tiene una frase que dice "Nadie que lo lea puede quedar igual (con respecto a la discapacidad)". La semana pasada también una antigua amiga de mi marido comenzó a leer el blog, sin conocer nuestra historia, y dice que lo primero que pensó fue 'pobrecita', pero siguió leyendo y se dio cuenta que nadie era pobrecito aquí, que no había lugar para la lástima.
Me emocioné. Creo que todos los días en muchos de los comentarios y correos recibo la misma información pero de manera más indirecta. No me malinterpreten, me encantan todos los comentarios y todo lo que hemos lorgado juntos, pero algo pasó que este comentario me emocionó mucho. Me hizo sentir que estamos aportando a derribar prejuicios y eso me parece sencillamente increíble.
Hoy quiero referirme a lo que sí pensé, lo único que sí pensé: que mostrar nuestra realidad podía ayudar a eliminar prejuicios. Me causa algo de gracia a estas alturas pensar que ese era mi objetivo y me da hasta algo de verguenza si lo pienso mucho, pero así era como quedó plasmado en el Primer Post. Si bien me encanta el hecho de que el blog haya logrado muchísimo más, hoy escribo porque una lectora nueva envió un comentario que me recordó aquel primer objetivo.
El comentario tiene una frase que dice "Nadie que lo lea puede quedar igual (con respecto a la discapacidad)". La semana pasada también una antigua amiga de mi marido comenzó a leer el blog, sin conocer nuestra historia, y dice que lo primero que pensó fue 'pobrecita', pero siguió leyendo y se dio cuenta que nadie era pobrecito aquí, que no había lugar para la lástima.
Me emocioné. Creo que todos los días en muchos de los comentarios y correos recibo la misma información pero de manera más indirecta. No me malinterpreten, me encantan todos los comentarios y todo lo que hemos lorgado juntos, pero algo pasó que este comentario me emocionó mucho. Me hizo sentir que estamos aportando a derribar prejuicios y eso me parece sencillamente increíble.







