Madres Cuidadoras: mamás y defensoras de nuestros hijos

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Publicado originalmente en Revista Súper Mamá (ver enlace).


Todavía recuerdo la primera vez que sentí que mi hija estaba siendo discriminada por su discapacidad. Estábamos en una plaza y ella tenía apenas dos años. En ese momento, simplemente se me partió el corazón y no supe cómo reaccionar. Tardé años en poder ponerle un nombre a lo que ocurrió ese día, porque hasta entonces la discriminación no era algo cotidiano para mí y definitivamente era una palabra que no quería asociar a mi hija. 

Por supuesto, que antes de ese evento fue discriminada muchas veces y después, millones más. La discriminación se volvió parte de nuestro día a día. Todos los días tenemos que transitar por una ciudad inaccesible que se convierte en un gimnasio al cual estás obligado a ir todos los días. Algunos días son palabras hirientes e ignorantes que escuchamos. También hay hechos más puntuales y dolorosos, como cuando buscas un colegio para tu hijo y te dicen “en este colegio no aceptamos niños con discapacidad”. 

No, creo que nunca se hace más fácil. No puede ser fácil ver cómo discriminan a tu hijo y ver que una tras otra, se le cierran las puertas y su futuro se ve cada vez más difícil y limitado. Creo que todas las mamás recordamos la primera vez que experimentamos este dolor y muchas nos hemos acostumbrado a convivir con esto a diario, a enfrentar miles de barreras y siempre caminar siendo objeto las más extrañas miradas. 

Esto nos convierte a muchas de nosotras en defensoras de los derechos de nuestros hijos y descubrimos toda la fuerza que tenemos para cuidar a nuestros hijos. Porque necesitamos que la sociedad cambie, si ya es tarde para nuestros hijos, que sea por los que vienen, para que la realidad no sea tan dura para ellos. Junto con ser madres, aprendemos a ser activistas, a reclamar, a exigir, a pelear, a luchar, a trabajar para cambiar el mundo. A veces haciendo escándalo y otras trabajando en silencio. 

Todas de alguna manera peleamos por un país más inclusivo y esto puede hacer que no nos sintamos identificadas con otras mamás. Porque para nosotras todo parece cuesta arriba, sufrimos la falta de reconocimiento de casi todos los derechos y asumimos como parte de nuestro trabajo tener que movilizar a todo un país para que comience a cumplir con todos los tratados internacionales que ha firmado y deje de vulnerar los derechos de nuestros hijos. 

A quienes no viven esto, les pido que me disculpen si un día les reclamo porque están bloqueando la vereda con su auto, scooter o bicicleta; o si usan los estacionamientos exclusivos para personas con credencial de discapacidad sin tenerla; o por una larga lista de razones… No tomen personalmente mi enojo, porque es contra toda la sociedad que discrimina y todavía no quiere ver que todos somos diferentes, pero somos iguales en derechos. 

Nosotras seguiremos trabajando hasta que esto sea realidad y no solo una frase bonita, para que las próximas generaciones de “mamás cuidadoras” no tengan que luchar por los derechos de sus hijos y puedan ser simplemente mamás.





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